Luis Velázquez
Veracruz.- Los seis supuestos malandros linchados y carbonizados en Soledad Atzompa ya estaban detenidos. Era la tarde/noche del jueves 21 de febrero. 6 pm. En una comunidad de Atzompa, en el corazón de la sierra de Zongolica, Tetlalzinga, el pueblo estaba encolerizado.
Hartos de la inseguridad, cuando los malosos intentaron secuestrar a dos profesores…
Y luego del tiroteo con la policía…
Y la captura de los cuatro, la gente se le fue encima a los polis y se los arrebataron.
Y se los llevaron a un camino despoblado.
Los amarraron.
Los golpearon con piedras.
De tantos golpes, se afirma, le sacaron los ojos a uno de ellos.
Amotinados, sin juicio popular de por medio, la justicia por mano propia, decidieron lincharlos.
En medio de la turba, envalentonado, afiebrado, la pasión humana desbordada, la frustración social, el resentimiento, el coraje, el odio y la venganza juntas, recicladas, otro hombre se desprendió de la multitud, tomó una piedra y agarró a pedradas a otro malandro hasta destrozarle el cráneo.
Otro indígena sacó una pistola y disparó sobre dos más.
Otros hombres miraban y bebían.
Entonces…
HIJOS DE HUITZILOPOCHTLI
El ritual siniestro, a tono con el infierno en que está convertido Veracruz, siguió descarrilado, fuera de control la pasión humana, cuenta el cronista Antonio Osorio Ojeda.
La turba y los malosos concentrados en el camino despoblado.
Uno de los hombres que bebía comenzó a arrimar ramas secas y basura a los cuatro malandros.
Y luego, otros hombres también levantaron ramas secas y las fueron colocando cerca y alrededor de los malandros detenidos.
Otro de los hombres que bebía con otros más taparon el camino con palos y piedras.
Fue cuando prendieron fuego al cuarteto de malandros.
El cadáver de un maloso se incendió por completo.
Los otros tres quedaron a medio consumir.
UN MALANDRO QUEDÓ SIN VIDA, SÓLO CON ROPA INTERIOR
Al día siguiente, los vecinos de las comunidades Tlatzala y Tlatilpa descubrieron a dos malandros más escondidos en una alcantarilla.
Y los detuvieron.
Y sin juicio penal también los lincharon.
Y ofrendados a Huitzilopochtli, pues al día siguiente dos más, descubiertos al día siguiente temprano, en la mañana, escondidos en una alcantarilla, también fueron quemados vivos.
Un maloso quedó boca abajo, maniatado, solo con la ropa interior, pues la camisa, el pantalón y los zapatos se los habían quitado.
Otro quedó boca arriba, tirado sobre el pavimento.
PROFECÍA DEL CHE GUEVARA…
Un malandro tenía 20 años y era albañil y vivía en Acultzingo.
Otro tenía 26 años y era chofer de tráilers y era poblano.
Dos más tenían 17 años. Uno era campesino en el pueblo Sierra de Agua, de Acultzingo. Y el otro panadero en la colonia El Aguila, de Nogales.
Cuatro de los linchados fueron identificados y entregados a sus familiares.
En el pueblo, en la cancha social, hay quienes los ligan a un cartel y por eso mismo, la población está temerosa de una venganza.
Y más porque en la versión popular aseguran que el grupo de los seis malandros pertenece a una banda integrada por unos treinta sujetos que en la región iniciaron en la delincuencia organizada robando tráilers, primero, después, trenes, y luego, secuestrando profesores.
El sexteto de malandros llegó a la comunidad de Atzompa en dos automóviles y una camioneta de lujo con reporte de robo en la zona de Acultzingo.
Algunos de ellos, iban encapuchados.
Tres días después cuando el gobernador viajara a Soledad Atzompa ultra contra súper blindado, y luego de que el presidente municipal le regalara un jorongo y unas doncellas le pusieran guirnalda de flores blancas en el cuello y en la cabeza, les dijo:
“Actúen con apego a la ley. Recuerden que deben hacerlo a través de las formas legales”.
Desde cuando Bonifacio, dirigente perredista, fue alcalde, Soledad Atzompa es un infierno.
Y nunca, nunca, nunca, el gobierno de Veracruz los volteó a mirar.
El 19 de febrero, describe el reportero Antonio Osorio, dos días antes de la tragedia el profesor de preescolar, Sergio Heriberto Domínguez Cid, ex alcalde de Tequila, otro pueblo de la montaña negra de Zongolica, fue secuestrado.
El profe regresaba de impartir clases en el jardín de niños de la comunidad Poxcautla cuando fue plagiado.
Los malandros exigieron diez millones de pesos por su liberación.
En tres comunidades de Atzompa la mecha social se prendió.
Y como decía Ernesto El Che Guevara sobre Vietnam (la guerra de Estados Unidos, Richard Nixon presidente, contra Vietnam con la heroicidad del pueblo vietnamita), muchos Soledad Atzompa pudieran, digamos, multiplicarse.
La población está enfurecida con tanta inseguridad…, como por ejemplo, con el brutal rafagueo a taxistas de Xalapa donde, por lo pronto, dos fueron asesinados y seis más quedaron heridos…