Sin
entrar en demasiados tecnicismos, podemos decir que, a nivel nutricional, la
diferencia fundamental entre las carnes blancas y las rojas es la cantidad y calidad
de grasa que estas contienen. Así, de forma genérica, los expertos nos
cuentan que es mejor el ‘perfil graso’ de las blancas (salvo
excepciones), ya que en ellas priman los ácidos grasos insaturados, más
saludables que los saturados. Pero, ¿qué tipo de animales pertenecen a un
grupo y a otro? Pues bien, según la OMS (Organización Mundial de la Salud), las
carnes rojas englobarían a las de vacuno, ovino y caprino, mientras que
en las blancas se incluirían las de aves de corral y las de porcino.
En efecto, la carne de cerdo puede ser tan saludable como la de pollo o la de
pavo a la hora de cuidar nuestra salud y nuetra línea. Estas son algunas de
sus bondades:
Es una carne muy digestible.
Es fácilmente masticable (necesita menos tiempo de maduración para conseguir una terneza mayor).
Su buen ‘perfil graso’ hace que sea mejor desde el punto de vista del riesgo de enfermedades cardiovasculares.
La concentración de colesterol es inferior a la de vacuno u ovino (un motivo más para considerar que es más recomendable desde el punto de vista cardiosaludable).
La concentración de vitaminas B1 y B6 es superior a la de vacuno y ovino.
Sus proteínas son de alto valor biológico, igual que las que aportan las carnes rojas.
Junto al resto de carnes blancas, la carne de cerdo presenta un moderado aporte calórico (111 kcal por cada 100 gramos de lomo de cerdo). Así, cocinada a la plancha con poco aceite es una carne totalmente recomendada en dietas hipocalóricas.
No obstante, sus posibilidades a la hora de cocinarla son numerosísimas. Estos de aquí debajo son sólo algunos sabrosos ejemplos:
Solomillo de cerdo con piña y pimientos rojos
Solomillo de cerdo con frutos secos
Solomillo de cerdo en costra de almendra
Chuletas de cerdo con salsa de naranja
Cerdo con calabacines en papillote
· https://mx.hola.com/cocina/recetas/2012041157946/recetas-cerdo-colesterol/