Redacción El Piñero
Loma Bonita, Oaxaca.– Los Pao se mueven como una máquina bien aceitada entre los surcos de Arroyo Metate. El aroma denso y azucarado de la cayena madura lo envuelve todo, un perfume tropical mezclado con el aliento caliente de la tierra.
Van por la veintidós. Toneladas. Veintidós. Y contando. El camión tiembla con cada carga que suben a pulso, brazos endurecidos por jornadas de seis de la mañana hasta que el sol se harta de mirar. En las fotos que nos mandan, se ven rostros cubiertos de polvo dorado, sonrisas anchas que desafían el cansancio. La piña brilla bajo la luz brava del mediodía, como lingotes en bruto de una economía que no duerme.
Aquí, en el corazón piñero de Oaxaca, la cuadrilla de Los Pao no solo cosecha fruta; levantan la riqueza de la Cuenca, tonelada a tonelada.