Redacción El Piñero
Tuxtepec, Oax.— Lo que prometía ser una tarde de buen béisbol terminó convertido en un escándalo de taquillas colapsadas, reclamos airados y la policía interviniendo para evitar un desastre mayor.
La tarde de este martes, los Olmecas de Tabasco dejaron plantado al Águila de Veracruz y se retiraron del estadio “Guillermo Hernández Castro”, alegando que el terreno de juego no reunía las condiciones necesarias para el partido.
El anuncio cayó como balde de agua fría en redes sociales, donde el equipo tabasqueño justificó su ausencia por cuestiones meteorológicas. Sin embargo, apenas un día antes, el mismo campo había albergado cuatro partidos de fútbol correspondientes a la liguilla del Torneo de Barrios sin mayores inconvenientes.
La decisión provocó el enojo de casi mil asistentes, quienes exigieron el reembolso de sus boletos. La tensión escaló rápidamente y fue necesaria la intervención de la policía para resguardar las taquillas, evitando que la protesta pasara a mayores.
Cabe destacar que el partido era un evento privado, promovido por Eduardo Miranda, quien contó con el apoyo del Ayuntamiento para el uso del estadio y la garantía de un ambiente pacífico. Sin embargo, la falta de claridad en la organización y la intempestiva salida de los Olmecas dejaron a la afición con las manos vacías y muchas preguntas en el aire.
¿Qué pasó realmente? ¿Fue el estado del campo, un problema logístico o simplemente un capricho de última hora? Lo cierto es que, en el diamante del “Guillermo Hernández Castro”, el gran perdedor de la noche no fue ningún equipo, sino la afición.